top of page

Mensaje de Luis Villegas Cea

  • 24 abr
  • 2 min de lectura

Actualizado: 28 abr


Viejito,

Parece mentira que hoy se cumple un año desde nuestro último día juntos. Lo recuerdo como si fuera ayer: acompañarte a hacer tus cosas, tus compras, ese almuerzo con mamá, pasar a dejarte a tu casa… esos besos que le enviaste a tu gordita.

Pareciera que fue ayer cuando besé tu frente y me despedí. Solo de tu cuerpo, porque sigues aquí con nosotros cada día y en cada momento.

Cada vez que veo la mesa llena de la familia, estás ahí.Cada vez que pruebo alguna de esas cosas ricas que nos preparabas, estás ahí.Cada vez que veo a tu nieta, estás ahí.

Creo que, al igual que a ti, a veces me cuesta decir las cosas, pero quiero que sepas —aunque sé que ya lo sabes— que te extraño. Y que de verdad me hace falta poder abrazarte.

Hace un año entendí que fui egoísta al tratar de mantenerte aquí, sin darme cuenta de cuánto podías estar sufriendo. Hoy entiendo que, aunque dejaste tu cuerpo, no te perdí.

Dejaste tanto con nosotros: tu sangre en tres nietos hermosos, tus enseñanzas, tus consejos y, sobre todo, tu amor.

Viejo, solo me queda agradecerte. Gracias por el apoyo que me diste durante toda mi vida, por tus cuidados y tus preocupaciones. Gracias por enseñarme que se puede ser bueno, que hay que ser responsable y que, por sobre todo, la familia está primero.

Espero que en el cielo estés tranquilo, acompañado de los tuyos: tus hermanos, tus padres, tus amigos, la Moni, la Nani… y tu suegra, que hace poco también te fue a acompañar.

Papá, espero que nos estés mirando satisfecho por la misión cumplida. Porque dejaste una huella enorme, y se te extraña más de lo que quizás imaginaste.

Mira crecer a tus nietos con la tranquilidad de que tus hijos intentaremos ser tan buenos como tú. Nos dejaste la vara muy alta, pero lo vamos a intentar.

Cuida de tus nietos y de nosotros.

Estos días, mientras preparaba este homenaje, he pensado mucho en tu vida. No fue fácil, pero lo lograste. Y ojalá haya heredado eso de ti.

No sé si lo digo suficiente, pero gracias por todo lo que diste, por todo lo que enseñaste y por todo lo que amaste.

Y gracias, sobre todo, por haber estado ahí, tirado en el piso jugando con mi hija. Porque ella alcanzó a disfrutar a su tata Hernán, y te recuerda con amor… pensando que andas en el cielo, volando en un avión.

Te amo, viejito

 
 

© 2026 En Memoria de Hernán Villegas Ruiz, como en vida sigues cuidando de nosotros.

bottom of page